Después de tanto tiempo en el que se presenta a la grasa como un elemento perjudicial y responsable del sobrepeso, escuchar la expresión de que la grasa es buena para la salud, puede resultar muy contradictorio; sin embargo, por discordante que parezca, es así. La cuestión es que existen grasas buenas y grasas malas, lo cual debería llevarte a preguntarte si estás ingiriendo el tipo correcto de grasa. A continuación la verdad sobre las grasas, un grupo alimenticio que debes conocer.

A pesar de tantas opiniones críticas, las grasas ofrecen beneficios para la salud y no se puede prescindir de ellas, si se espera tener una dieta saludable. Los ácidos grasos esenciales suministrados por las grasas, conocido como ácido linoleico y alfa-linolénico, no pueden ser producidas por el cuerpo, razón por la que se deben obtener de los alimentos.

La grasa es a menudo señalada como el culpable en la batalla contra el sobrepeso; en cierto modo es algo fácil de entender, ya que el aporte calórico por gramo, duplica a los carbohidratos y las proteínas; Sin embargo, esas afirmaciones resultan injustas; también se puedes presentar sobrepeso a partir de los carbohidratos y las proteínas, incluso si llevas una dieta baja en grasas.

La Dra Wahida Karmally PH, profesora de la Universidad de Columbia y directora de nutrición del Instituto Irving de Investigación Clínica y Traslacional expresa: “La grasa es necesaria para mantener la piel sana y desempeña un papel central en la promoción adecuada de la vista y el cerebro de desarrollo en los bebés y los niños.”

Resulta un error equiparar la grasa de la dieta con la grasa corporal. El exceso de calorías de cualquier fuente es lo que induce la ganancia de peso insalubre, no la grasa per se. En el esquema nutricional, la ingesta total de calorías es lo que realmente cuenta, sin importar si proviene de las grasas, los carbohidratos o las proteínas.

Las dietas ricas en grasas saturadas y grasas trans (ambas grasas “malas”) se relacionan con desniveles de las concentraciones del colesterol sanguíneo, lo que contribuye a la obstrucción de las arterias que bloquean el flujo de la sangre al corazón y al cerebro. Pero La Asociación Americana del Corazón (AHA) advierte: no se puede mantener una dieta muy baja en grasa en el largo plazo y recomienda que de un 20 a 35 por ciento de las calorías totales de la dieta diaria, provengan de las grasas.

Las grasas saturadas se encuentran en carnes, mantequilla, crema o helado y otros alimentos con grasa animal; mientras que las grasas trans, una grasa sintética, se encuentra en algunas margarinas y alimentos pre empacados.

La grasa dietética se clasifica como saturados o insaturados. Las grasas clasificadas como no saturadas, conocidas como monoinsaturadas y poliinsaturadas, deben ser el tipo dominante de grasa en una dieta equilibrada, ya que reducen el riesgo de obstrucción de las arterias. La grasa mono insaturada se encuentra principalmente en:

  • Aceites de oliva, canola y de sésamo.
  • Aguacate.
  • Frutos secos, como las almendras, anacardos, pistachos, maní y mantequilla de maní.

La grasa poliinsaturada es frecuente en:

  • Aceites de maíz, semilla de algodón y cártamo.
  • Semillas de girasol y el aceite de girasol.
  • Linaza y aceite de linaza.
  • La soya y el aceite de soya.
  • Mariscos.

 

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